15 d’oct. 2008

Mi Melecio, mi Mimí


De rosa teñías tus uñas,
los labios de rojo carmín,
afeitado de por la mañana,
ni sombra de barba viril.
Melecio, Melecio, Mimí.
Boas de pluma y colgantes,
colgantes de perlas, y oír
los súbditos, toda la noche,
"No eres simple travestí"
Melecio, Melecio, Mimí.
Y al salir de tu camerino
corbata, sombrero y fajín,
nadie ve en ti la muchacha
que encima la escena, cansada,
se sabe el mundo para sí.
Melecio, Melecio, Mimí,
reina de noche, emplumada,
maestro si el sol va a salir.
Amada por ser, a tu modo,
La más adorada Drag Queen.
Melecio, Melecio, Mimí.
Y años más tarde Eva Luna,
reposando en la iglesia, allí
se encuentra una bella emplumada,
sin rasgo alguno viril.
Melecio ya es sólo Mimí.

2 comentaris:

XeXu ha dit...

Carai, un gran poema, i una història que suposo que no t'inventes, i que d'alguna manera, has viscut de prop. Sorprenent, sens dubte.

Per cert, aquesta que fa ganyotes a la foto de baix ets tu?

NeoPoeta ha dit...

Doncs no, Xexu, la història no és pas meva, és d'Isabel Allende (llibre Eva Luna, te'l recomano si no l'has llegit)

I la de la foto d'abaix... pse, ptoser sóc jo, potser no...